Cuando la imaginación se junta con la necesidad de tener un espacio urbano propio, surgen situaciones como esta.
La Iglesia Santa Bárbara de Llanera, en Asturias, fue destruida durante la Guerra Civil a principios del Siglo XX. Casi 100 años después, un grupo de jóvenes la adaptó con el permiso municipal correspondiente y la convirtió en un majestuoso e imponente parque de skate.


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