Miguel relató que después de su primera
experiencia, empezó a buscar cómo seguir practicándolo acá, en Córdoba, donde
vivía. En su momento, lo único que encontró fueron quintas privadas en Moreno,
provincia de Buenos Aires, a más de 700 kilómetros de su casa.
“Y así, buscando un lugar tranquilo apareció el
paraíso”, revivió: un aviso en el diario ofrecía una casa de campo de 1.200
hectáreas entre las montañas, en el nacimiento de varios arroyos y ríos, con
cascadas y toboganes naturales.
Allí
fundó Yatan Rumi, que en quechua significa “Piedra desnuda”, una reserva
nudista con una casa de campo con dormitorios y área para acampar.
“Yo nunca oculté que era nudista, lo hacía con
mi familia y en la oficina todos sabían. De hecho les llamaba la atención esto
del ‘ingeniero nudista’, se lo tomaban en broma. Creo que les llamaba la
atención porque mucha gente, lo sé porque es lo que todos preguntan, asocia el
nudismo con el sexo libre”, afirmó Miguel.
Por su parte, Nora Frete, su pareja, es nudista
desde los 25 años, aunque hacía “turismo casero” y no social -frente a otras
personas-. Con su exmarido y su hijo viajaban a lagos rodeados de recovecos para
meterse al río desnudos y escondidos.
“La sensación es hermosa”, concidió ella, que
tiene 50 años, y agregó: “A mí la ropa me molesta, especialmente cuando hace
calor. La malla pegada cuando salís del agua…no me digas que no es molesta”.
Durante
la entrevista, la pareja relató cuáles son las preguntas que más le hacen sobre
el nudismo y la que encabeza la lista está, casi como una obviedad, relacionada
con el sexo público.
“Acá hay sexo como en cualquier lugar porque el
sexo es parte de nuestras vidas pero no más porque el lugar sea nudista”,
explicó Miguel.
“Cuando me preguntan si se puede tener sexo en
público la respuesta es obvia. El sexo queda para el ámbito privado: la carpa,
el dormitorio o algún lugarcito dentro de 1.200 hectáreas vas a encontrar pero
tiene que ser un lugar escondido, el sexo en público no está permitido”,
sostuvo.
“Pero si ocurriera es algo natural, la erección
en sí misma no tiene nada de malo. Lo que tendría de malo es que ese hombre se
la pasara haciendo ostentación de su erección, paseando entre todos. Si te
ocurre te tenés que retirar a un lugar apartado hasta que se te pase”.
La
tercera pregunta es más bien una imagen errónea sobre los campos nudistas como
“una exhibición de cuerpos perfectos, un desfile de Adonis y Afroditas”
“Entonces las mujeres llaman y dicen ‘quiero
averiguar para ir el año que viene, antes me tengo que poner a régimen’, o ‘no
me animo a sacarme el corpiño porque tengo las tetas caídas’. O los hombres
dicen que no saben si se van a animar porque tienen el pene pequeño y tienen
miedo de que el resto se burle”, contó Miguel.
Ante esto, el hombre les contesta que la
situación no puede distar más de equivocada. “No es una competencia a ver quién
la tiene más grande. Entre los nudistas nos miramos a los ojos cuando hablamos,
esa es una forma de respetarnos”, afirmó.
“Uno puede hacer una broma para descontracturar
y se la festejamos, pero sobre su propio cuerpo, no sobre el cuerpo de otro”.
LAS CINCO REGLAS
DE ORO PARA HACER NUDISMO
Para quedarse en la reserva de Miguel y Nora, Yatan Rumi, existen cinco
reglas que los turistas deben comprometerse a cumplir.
La primera es que el nudismo durante la estadía es completamente
obligatorio.
“Cuando llegan tienen un periodo de adaptación de media hora en la que
pueden permanecer vestidos y ver cómo se sienten al estar desnudos frente a
otras personas desnudas. Después de eso se tienen que desnudar o retirarse,
porque el nudismo es obligatorio”, explicó Nora.
Según cuenta la pareja, son pocos los que se retiran después de esa media
hora, y son personas que por lo general buscan sexo libre pero se encuentran
con familias con niños, grupos de amigos, parejas heterosexuales y
homosexuales, personas solas.
“Muchas
mujeres preguntan si se pueden dejar la ropa interior cuando están con el
periodo menstrual. En ese caso sí se permite”, especificó Nora, pero aclaró que
“si están mintiendo porque no se animan a sacársela yo me doy cuenta”. “¿Qué
hago? Voy y les hablo, si están mintiendo se tienen que retirar”, sostuvo.
No todas las playas o reservas nudistas tienen
como requisito la desnudez obligatoria, sino que algunas son de “nudismo
tolerado”, o sea que puede haber personas vestidas y personas desnudas.
La segunda regla es que está prohibido sacar fotos a otras
personas salvo que sea con consentimiento expreso.
La
tercera, es que no se puede invadir a las otras personas, por ejemplo, “presionarlos para que revelen sus nombres,
de dónde son, a qué se dedican, cómo están formadas sus familias, de qué
trabajan. Todo eso queda librado a si uno lo quiere contar”, afirmó Miguel.
¿La razón? Muchas personas eligen ocultarlo, “La
mayoría, por sus trabajos”, contó Nora.
La cuarta regla está relacionada con el consentimiento: “Lo más común es que en una pareja hombre/mujer el interesado
en hacer nudismo sea el hombre y le pida a su señora que lo acompañe y la
señora lo acompaña por darle el gusto, no porque quiera hacer nudismo”, dijo la
pareja.
“Una consulta habitual de los hombres suele ser:
‘¿Puedo ir con mi señora y vos o tu esposa le podrían hablar para
convencerla?’. A esa gente hay que decirle que no hay que llevar obligado a
nadie a un lugar nudista, tiene que ser algo que los dos disfruten”,
sostuvieron.
La quinta y última regla de oro está más relacionada con el
“lifestyle” del nudo-naturalismo. En el lugar,
está prohibido llevar parlantes gigantes, poner la música muy fuerte, dejar
basura y llevarse plantas.
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