miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL ARQUITECTO QUE RENUNCIÓ A TODO POR AMOR

Revista ENTRE NOSOTROS DURA HISTORIA DE JEREMÍAS, EL HOMBRE DETRÁS DEL ÉXITO DE LA SOLE. Corría el año 1998 en las calles de Arequito y la timidez no estaba en los planes de una joven Soledad Pastorutti. Decidida a marcar su destino sentimental, la cantante se acercó a una casa vecina y ejecutó un plan audaz: golpeó la ventana de su futura suegra y salió corriendo.

El mensaje fue captado de inmediato. Jeremías Audoglio, su compañero de la escuela secundaria nocturna, entendió la indirecta y fue a buscarla. Así nació una historia de amor que hoy parece un cuento de hadas, pero que tuvo un comienzo lleno de obstáculos, prejuicios familiares y sacrificios profesionales silenciosos.
Aunque hoy forman una de las parejas más sólidas del ambiente, el camino no fue un lecho de rosas. En una confesión íntima con Héctor Maugeri, La Sole reveló la resistencia que sufrió su novio en el seno de la familia Pastorutti.
"A mi viejo mucho no le gustaba. A mi mamá tampoco", disparó la artista, blanqueando que sus padres no terminaban de aceptar al joven de Arequito.
Los códigos de aquella época eran estrictos y la vigilancia familiar, implacable. "Nunca me fui de vacaciones con Jere estando de novios", recordó Soledad. La convivencia fue un premio que llegó recién después de pasar por el altar: "Empezó a partir del casamiento. Eran otros tiempos".
Ese "sí, quiero" definitivo llegó en 2007, tras años de noviazgo a la antigua. Fue una fiesta monumental para 800 invitados en el Salón Metropolitano de Rosario, el evento que selló la unión para siempre.
Pero el verdadero amor se demostró en las renuncias. Jeremías Audoglio es arquitecto de profesión, un título que le costó años de estudio, pero que, según confirman varios medios, nunca llegó a ejercer plenamente.
La vorágine de la carrera de su esposa y la llegada de sus hijas, Antonia y Regina, lo obligaron a tomar una decisión de vida: colgar el título para convertirse en el pilar fundamental de la estructura Pastorutti.

"Mi marido trabaja conmigo, me ayuda mucho con las nenas", explicó la cantante, detallando cómo funciona esa maquinaria familiar en movimiento. "Cuando nos vamos de gira nos vamos los cuatro... eso me facilita que ellas compartan conmigo mi trabajo".
El rol de Jeremías trascendió la logística hogareña y los escenarios. Sin tener formación específica en el agro, el esposo de la artista se cargó al hombro la administración de los campos que la familia posee en la zona de Arequito.
Lejos de los flashes y los aplausos que recibe su mujer, él eligió el trabajo duro y silencioso. "Es estar acá, apoyando, venir y trabajar. Es ser el primero que llega y el último en irse a la noche con el desarme", lo definió Soledad, reconociendo el esfuerzo invisible de su compañero.
Lo que comenzó como un golpe en la ventana de una suegra y resistió la mirada desconfiada de unos padres protectores, hoy es una sociedad de vida inquebrantable. Jeremías dejó de construir edificios para construir un hogar y sostener, desde las sombras, la carrera de una de las máximas figuras del país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario