"No
cambiaría nada. Amé jugar al hockey. Fui una obsesiva, con una exigencia
enorme. Estoy orgullosa de lo que hice", señaló.Y habló del lado B de su profesión:"Tuve costos grandísimos, sí. Pasé por una etapa muy dura, estuve triste, angustiada, depresiva, no tengo vergüenza en contarlo, pero lo estoy superando gracias al psicoanálisis".
Luego dijo
que gracias a parar, pudo abrirse más a disfrutar la vida y conocerse a ella
misma. "Me conocí más en año y medio
que en 20 años de carrera. Estoy descubriendo otra etapa de mi vida. Soy la
Luciana que disfruta de su familia y de su pareja, que conoce más su cuerpo y
sigue investigando qué otras cosas la apasionan", aseguró en una entrevista con
"Así como me obligué a dejar de jugar, fue una enseñanza muy grande, porque aprendí a tener más empatía, a disfrutar pequeños momentos, a compartir con mi familia, a tener más conexión, más diálogo. A tener una relación, con la que me siento bien, contenida. Tengo un compañero al lado. Sigo aprendiendo. Cuando empiezo a mirar fríamente, desde otro lugar... ¡Qué obsesión que tenía! ¡Era una extraterrestre!", confesó.
Aymar se refiere al tenista chileno Fernando González, con quien sale hace más de un año

No hay comentarios:
Publicar un comentario