unque no la
hayamos visto siempre estuvo ahí. Eso quiere dejar en claro Natalia Pastorutti con respecto a sus participaciones en
los shows de su hermana Soledad, aquel “Tifón
de Arequito” que trastocó las bases industriales del folklore a fines del siglo
pasado.
La cantante, abogada y escribana de 37 años asegura que, salvo honrosas excepciones, le hizo la segunda a su avasallante hermana en toda circunstancia y sin ningún tipo de conflicto ni de drama. “Salvo que no hayas visto el show completo o que Sole se haya presentado en televisión con un show corto, siempre la acompañé. Si nunca ejercí como abogada o escribana es porque cada fin de año, cuando empezaba a planear el que venía, me encontraba programado festivales y giras con ella”, dice “Nati” en la redacción de VOS, y a modo de preámbulo de un relanzamiento de su carrera solista.
Relanzamiento,
tal cual. Es que tal como sucedió en 2007, año en el que publicó su disco debut Me dejo andar, la menor de las Pastorutti ahora quiere ir
a su aire. Y ya puso manos a la obra y su voz en el micrófono del estudio de
Pedro Pacheco, su socio y amigo, con la idea de publicar un disco de folklore
tradicional.
“No hay un motivo para explicar por qué me decido a salir ahora.
Siempre acompañé a Sole desde chica y eso nunca se cortó… Algunos que nos
perdieron el rastro pensaron que yo me había retirado. ‘Vos no cantás más,
¿no?’, me dijeron cada tanto. Pero bueno, estuve ahí siempre y ahora se
dio que tenía ganas de salir a tocar como solista”, revela.
“Me junté con Pedro que es como Sole… Inquieto, siempre con
ganas de hacer cosas, ir más allá. Yo soy más quedada, más tranquila, pero él
me ayudó a elegir músicos, el repertorio. Y así surgieron las ganas. Es
un proyecto reciente pero tenemos toda la energía. Este proceso empezó en
agosto y ya grabamos tres temas, Pedro
Canoero, Mensaje de Chacarera y Agitando pañuelos. Y ahora
terminamos de armar el show, bien folklórico”, añade con respecto a una movida
cuyo fin inmediato es mostrarla en la inminente temporada festivalera.
“No hay nada
cerrado todavía –asegura al respecto–. Si bien está bastante avanzada la
posibilidad en algún que otro caso, falta para cerrar. Lo que pasa es que los
festivales querían ver de qué se trataba todo esto. Entonces dijimos ‘bueno,
empecemos a mostrarlo’. E hicimos Morfi (el programa de Gerardo Rozín en
Telefe) y Córdoba”.
–Uno de los que te
perdieron el rastro también pudo pensar que viviste a la sombra de
Soledad…
–Entiendo todo si me pongo en el lugar del público, o de alguien
que ve un artista en lo de Mirtha Legrand y opina sobre él sin saber qué pasa
por detrás de su vida… La gente opina en base a lo que ve. Y en este caso, ve a
la figura de Sole y a mí interviniendo cada tanto. Entonces, es entendible que
piense eso. Pero desde un comienzo todo esto fluyó por cómo estaba organizada
mi familia.
–¿Y cómo estaba
organizada?
–Mi papá,
con todas sus ganas de que esto vaya bien; mi mamá, cuidándonos a las dos y más
cercana a mi tranquilidad; mi hermana, imponiéndose con esa impronta que todos
le conocemos; y yo, haciendo lo que me gustaba (cantar) pero con un perfil más
bajo. No me sentí a la sombra porque eso fue lo que elegí ser. “¿Por qué no
cantás más temas?”, me solían decir… Agradecí la preocupación, pero estuvo
bueno saber ocupar el lugar que me tocó y el que a la gente le gustó para
mí.
–Cumpliste
con la exigencia de cualquier padre de clase media de un pasado no tan lejano.
Estudiaste y te recibiste. La diferencia que, en tu caso, la música no fue un
elemento conspirador.
–No lo fue, para nada. Mi papá insistía en que hiciéramos un
deporte y aprendiéramos a tocar un instrumento. Pero yo desde muy chiquita
tenía en claro que quería ser escribana. Me recibí de abogada en 2007 y después
hice la carrera notarial. Iba a sacar el registro en Buenos Aires pero después
me casé y a los 28, después de 10 años, me volví a Arequito…
Nati dice que la gente tiene muy en
claro cuál es su personalidad.
¿Qué
actitud vas a tomar en el concierto? ¿Vas a salir a entretener o a cantar
folklore sin tanto despliegue?
–La gente conoce nuestras personalidades (la de Sole y la mía) y
actitudes en el escenario. Yo siempre fui la más tranquila, por lo que entiende
que disfruté más cantar las zambas. Ahora me pondré al frente de una banda
pequeña de cuatro músicos, con la idea de cantar zambas y chacareras. La idea
es mostrarme tal cual soy, y con un repertorio de folklore tradicional.
–¿Qué música escuchás
cuando podés escuchar música?
–Uno elige la música de compañía según el camino que atraviesa.
Entonces, con un nene de tres años, lo que más escucho son Las canciones de la granja (risas)… Me gusta (Michael) Bublé,
folklore y música en español.
–En 2007 publicaste
un solista pero descontinuaste tu carrera por estudios y demás. ¿Ahora pensás
más en largo plazo?
–Es la idea, sí, pero por ahora sólo tengo ganas de empezar.
Prefiero que sea tranquila y pensada la movida. Porque cuando te subís a un
escenario, no podés hacer cualquiera. Eso es fundamental para que después
haya continuidad.
–Cuando Soledad
explotó, ella vendió cientos de miles de discos físicos. Has sido testigo de
esa situación. Ahora bien, ¿cómo te llevás con el hecho de promocionar un simple
digital?
–Es lindo tener el disco físico. Está bueno escuchar una canción
y saber quién tocó una guitarra, quién mezcló. Para los que estamos en esto,
esa información es importante. En los discos de Sole que no grabaron los
músicos de la banda, a veces se presenta esa duda de averiguar quién tocó la
guitarra acá, quién el acordeón allá o lo que sea. Pero los tiempos que corren
son los tiempos que corren, y hay que acostumbrarse.
–Vamos a ver qué
tanto amor tenés por tu propia música. ¿Tenés guardado un ejemplar de “Me dejo
andar”, tu debut solista?
–Lo tengo guardado, sí. Y mirá que hemos acumulado mucho en este
tiempo, desde discos de artistas en ascenso, que nos regalaban en las giras,
hasta lo que conseguíamos en visitas a (la distribuidora) DBN. Antes no me
interesaba tanto tener “el documento”, pero ahora que tengo mi nene y a mis
sobrinas, me gustaría mostrarles el disco en el futuro y decirles “mirá lo que
hice a tu edad”.
–¿Te representa ese
disco?
–Cada disco muestra el momento artístico y de vida de
quien lo publica. Hay que tener en cuenta que con Soledad empezamos de
muy chicas y, a veces, nos topamos con gente que opinaba sobre tu carrera y
terminó influenciándola. En ese momento, pensé que era correcta la dirección
que tomé. Hoy, a algunas cosas las haría de otro modo, pero en su momento las
consideré correcto. Está bueno tener eso en claro para no cometer los mismos
errores a futuro. Pero no siento vergüenza de ese disco.
–Te hago la misma pregunta
que le hice a Sole hace un tiempo. ¿Cómo te encontrás en este período de
empoderamiento femenino, con mujeres en la calle reclamando por aborto legal y
en contra de la violencia machista?
–Acompaño. Por ahí tengo una posición más neutral porque vengo
de una familia tradicional, que filtró valores que terminaron influyendo en mi
pensamiento, y porque mi trabajo me permitió ver cómo vive la gente en
diferentes regiones del país. Está bueno el camino que las mujeres quieren
emprender, lo apoyo. Mi planteo es que nos respetemos un poco más. A veces
siento que vivimos entre extremos y yo quiero una línea media más respetuosa.
También pido tener responsabilidad para no opinar a la ligera. Por ejemplo, con
respecto al aborto mi formación en derecho me da herramientas para expresarme,
pero antes tengo que escuchar a la ciencia y a la sociedad.
Segunda vuelta
Natalia Pastorutti retoma su carrera solista con la siguiente
fundamentación oficial: “Luego de más de 22 años de ser, junto con Soledad, las
hermanas con más shows realizados a lo largo y ancho del país, Nati siente que
es el momento de dar el paso tan esperado y pedido: iniciar su carrera al
frente de su propia banda”. Próximamente confirmará las fechas de su gira
festivalera.


No hay comentarios:
Publicar un comentario